jueves, 11 de mayo de 2017

Lush

No suelo comprar productos de Lush habitualmente porque, aunque son muy buenos, la verdad es que resultan bastante caros. Pero una vez al año hago una excepción y me doy un capricho.
 
Lush es una marca de cosmética que lleva muchos años en el mercado. Empezó haciendo productos para el cabello y más tarde fue la principal proveedora de la famosísima cadena de tiendas Body Shop. Los productos que utilizan son cien por cien naturales y están elaborados de forma artesanal, sin conservantes y, sobre todo, sin testar en animales. Además todos sus envases son reciclados.
 
Pues bien, este año los productos que compré y que ya he terminado son los siguientes:
 

 
Exfoliante de ducha Rub Rub Rub. Sin ningún tipo de duda es el mejor exfoliante corporal que he probado y, tal y como indica el envase, si tienes mucha prisa también puedes utilizarlo para lavarte el cabello. Es increíble lo suave y limpia que deja la piel, la sensación de frescor y el maravilloso olor a limón y a flor de mimosa que dura todo el día y más. Para que actúe como exfoliante le han añadido sal de mar, rica en minerales y extra-limpiadora. Además, como es un producto natural, con el agua calentita de la ducha se disuelve totalmente y no deja rastros ni en la bañera o ducha ni en las tuberías. Este exfoliante se ha convertido en uno de mis básicos. 
 
 
 

 
Gel de ducha Snow Fairy. Compré este gel de ducha para probarlo porque había oído hablar tantas maravillas sobre él que, la verdad, ya estaba intrigada, pero siento llevar la contraria a miles de fans del Snow Fairy porque a mí no me ha gustado. Lo venden solo en una edición limitada especial que hacen en navidades y cuando se termina no hay más hasta el año siguiente. Los comentarios sobre él son: que huele muy bien, que hace mucha espuma, que su color rosa fosforito es precioso, que patatín, que patatán... Es cierto que hace muchísima espuma y que huele bien, pero huele a chuchería y, es tan intenso, que a mí se me hacía demasiado empalagoso. Tampoco me ha gustado que su textura es excesivamente densa y cuesta mucho sacarlo de la botella, sobre todo, cuando ya te va quedando poco gel. Y lo peor de todo, al menos para mí, es que tiene brillantina y odio la brillantina en los productos de belleza (cremas, labiales, sombras de ojos, coloretes, pre-bases,...).
 
 
 

 
Barrita de masaje Strawberry Feels Forever. Esta barrita de masaje huele maravillosamente bien a fresa. Está compuesta por fresas machacadas, aceite de cacao, aceite de karité, aceite de coco, aceite de bergamota y extracto de flores de hibisco entre otros ingredientes. Su forma de aplicación es muy sencilla: solo hay que coger la barrita y, con el calor de las manos, hacer que se derrita un poquito convirtiéndose en aceite y ya está lista para masajear. Me ha gustado aunque también le encontré una pega: que el colorante que utilizan para dar ese tono fresa tan bonito mancha la ropa y mancha la piel. Cada vez que me la he aplicado he tenido que pasarme después por toda la zona un pañuelo de papel para limpiarme el color rosa que cubría la piel. ¡Una lástima! De todas maneras no dejé de utilizarla, incluso como perfume, hasta que se acabó.
 
Actualmente estoy utilizando otros productos de Lush como, por ejemplo, el champú ¡A toda caña! o el acondicionador para el cabello Súper Vegetariano. Cuando los termine, junto con algunos más que tengo por ahí, volveré a hacer otra entrada como esta.

2 comentarios:

  1. No conocía ninguno de estos productos, así que gracias por la info. Besos

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    1. De nada. Gracias a ti por pasarte por aquí. Besotes.

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